Mi Cara Norte
Subía por la avenida a nuestro encuentro. Camiseta verde caqui y pantalón con bolsillos del mismo color, botas Chiruca y calcetines arrugados por encima de los tobillos. No pude evitar fijarme en sus piernas: eran las más bonitas que había visto jamás en un hombre. Han pasado 22 años y ya no está a mi lado, pero esa imagen permanecerá siempre en mi retina. Ha sido mi amigo, mi compañero, mi amante… Quien me hacía reír tanto y a veces llorar, quien me regaló el privilegio de traer al mundo a nuestra hija pero, sobre todo, quien ha sido mi héroe.El amor por la montaña guió la mayoría de sus pasos, desde la escalada y el senderismo en su tiempo libre, hasta en sus estudios, opositando para medio ambiente. Pero todo se vio truncado por una paraplejia provocada, como más tarde se vería, por un cáncer renal. Pasó por dos operaciones que, aunque le dejaron sendas «cremalleras» en su cuerpo, no minaron su deseo de perseguir su «sueño montañero». Continuó la lucha hasta sus últimos días, pateando esas sierras que adoraba en la medida que su cuerpo le permitía. Ascendió «su cara norte» sin rendirse.Hemos querido publicar este libro, a título póstumo, con el deseo de que sirva como ejemplo de lucha. Luigui no ganó la guerra contra el cáncer, pero venció en innumerables batallas y vivió la vida como él deseaba, aprovechando cada instante.Paloma Casares Villamayor
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