Tengo miedo torero
Loco afán
Un viaje sin retorno desde la fiesta clandestina de los años setenta al crepúsculo del amor y dolor sexual de los noventa. Prólogo de Maria Fernanda Ampuero.
Publicado originalmente en 1996, tras tatuar para siempre la literatura hispanoamericana con palabras de sonido suave y furibundo como «sidario» o «loquerío», Loco afán dibuja, en palabras del propio Pedro Lemebel, «un friso arcaico donde la intromisión de un patrón gay todavía no había puesto su marca. Donde el territorio nativo aún no recibía el contagio de la plaga, como recolonización a través de los fluidos corporales. La foto de aquel entonces muestra un carrusel risueño, una danza de risas gorrionas tan jóvenes, tan púberes en su dislocada forma de rearmar el mundo».
Loco afán. Crónicas de sidario cuenta el trance de locas, travestis y colizas desde la ominosa fiesta de los años setenta en Chile al crepúsculo del amor y dolor sexual de los noventa.
«Nos imagino enamoradas hasta los tacones de un príncipe con VIH en La Habana. Asomadas a un balcón en Valparaíso imaginando alegrías en lugar de dictaduras. Cantando Baby con Gal Costa en Ipanema. Llorando a las amigas asesinadas por el sida a las que sus padres vistieron de hombre para su último vals. Nos imagino recorriendo las calles de Nueva York con una corona de jeringuillas, más reinas que todas las reinas de Stonewall», según palabras de María Fernanda Ampuero en el prólogo de la presente edición.
FICCIÓN MODERNA Y CONTEMPORÁNEA
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