Dioses de noche
A ELLA debemos nuestra libertad. A Nastika nunca le habían importado las historias de la DIOSA, su vida era simple y sabía lo que se esperaba de ella. Sin embargo, todo cambió cuando trajeron el cuerpo sin vida de su hermana a la casa. La muerte es merecida. No guardamos rencor, ni lloramos su muerte. No hay castigo, porque sus ojos estaban ciegos. Durante la ceremonia, Nastika se dio cuenta de que era el mundo el que estaba ciego. Ella sí guardaba rencor, lloraba y, desde luego, esa muerte no era merecida. Estaba dispuesta a desobedecer a su familia y encontrar al culpable. Pero la noche tenía sus propios planes."
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