El pintor de iconos
Siglo IX d. C.
Las fronteras del Imperio bizantino sufren los embates del pujante califato Abásida, que lucha por arrebatar a Constantinopla la hegemonía en el Mediterráneo oriental. La prohibición del culto a las imágenes religiosas, que el emperador Teófilo ha llevado al extremo, debería poner a Dios de su parte y darle la victoria, según los teólogos iconoclastas, pero no todo el mundo está de acuerdo.
En el monasterio de San Anastasio, un anciano monje sigue dedicándose clandestinamente a su labor de pintor, pese a la persecución oficial. Su obra maestra debe ser entregada en secreto a una dama de la corte, y para ello necesitará la colaboración de dos jóvenes hermanos de muy distinto temperamento. El mayor, Alexios, se inclina por la milicia y una vida aventurera que le permita convertirse en caballero. Sus peripecias lo llevarán al campo de batalla y a introducirse sin querer en los entresijos de la alta política imperial. Por su parte, el hermano menor, Bartolomé, que proyecta continuar la labor monástica y pictórica de su maestro, deberá padecer el exilio y tendrá una segunda vida en Bagdad. Allí pasará por experiencias inesperadas que le harán replantearse el sentido de su vida.
Las callejas de Constantinopla y la Casa de la Sabiduría de Bagdad, las iglesias decoradas de Capadocia y los parajes agrestes donde bizantinos y agarenos combaten o intercambian prisioneros son los escenarios donde se desarrollan dos vidas en las que se entrelazan aventura y búsqueda espiritual.
"