Vida de un piojo llamado Matías
El vigilante del fiordo
Una interesante muestra de los primeros pasos literarios de uno de los grandes escritores de la lengua española.
Aramburu escribió El artista y su cadáver cuando «el artista», que por circunstancias personales ha tenido que instalarse en Alemania, decide «asesinar» mediante estos ejercicios en prosa al poeta febril que llevaba dentro desde hacía años y que ya comenzaba a incordiarle un poco: «... escribías por las tardes esos versos hondamente fatuos del joven que aspira con furor a ser de vez en cuando un elegante enfermo, un indignado triste...». Ejercicios de estilo, esbozos y probaturas —Fuegos con limón nació precisamente de la amplificación paulatina de uno de estos textos—, viñetas irónicas, fragmentos vitales, declaración de deudas literarias y principios estéticos además de reconstrucción obstinada de un paisaje sentimental ausente y reelaborado en la memoria, la soberbia escritura de El artista y su cadáver demuestra que Aramburu se mueve con la misma soltura y placer tanto en la distancia corta de estas prosas breves como en la novela y el relato.
"PROSA: NO FICCIÓN
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